José Juventino Policarpo Rosas Cadenas

Músico y Compositor Santacrucense

Juventino Rosas Cadenas

Nace en el pueblo de SANTA CRUZ, en el estado de Guanajuato un 25 de Enero de 1868, séptimo hijo de Don Jesús Rosas Rosas y doña Paula Cadenas Alcocer.

Durante sus primeros años de vida, Juventino Rosas Cadenas, sufrió la animadversión que existió entre la familia Rosas y la familia Cadenas, puesto que, su familia materna, de origen español, era fiel seguidora de las ideas de Maximiliano de Habsburgo y del bando conservador, mientras que su padre, de origen otomí, fue soldado liberal en el ejército republicano comandado por Benito Juárez en contra de la intervención francesa, siendo miembro de la banda musical de dicho ejército.

Los conocimientos musicales que adquirió don Jesús Rosas, en el ejército liberal, vendrían a complementar el talento nato de su hijo Juventino, puesto que, con una edad entre los cinco y seis años de edad, Juventino ya dominaba el violín. A mediados de la década de 1870, Don Jesús Rosas, formó un pequeño grupo musical de cuerdas junto a sus hijos, conjunto en el cual, don Jesús tocaba el arpa, su hijo mayor Manuel, la guitarra, su hija Matilde, mejor conocida con el mote de Patrocinio era la voz, y su pequeño hijo Juventino era el violinista de la agrupación. Durante una temporada la agrupación de la familia Rosas Cadenas tocó en fiestas y tertulias populares en el pueblo de Santa Cruz; pero, debido a la situación económica que atravesaba el país, la familia Rosas Cadenas debió emigrar a la Ciudad de México a finales de 1875, buscando mayores oportunidades de trabajo.

Desde su llegada a la Ciudad de México, Juventino Rosas se empapó del ambiente musical de la época, integrándose a orquestas locales, como lo fueron las orquestas de baile de los hermanos Elvira y de los hermanos Aguirre, estos segundos, también oriundos del pueblo de Santa Cruz. Antes de cumplir los 15 años, Juventino Rosas, sufre la muerte de su hermano Manuel en una riña, después de una actuación con los hermanos Aguirre, en una tertulia de barriada; y al poco tiempo, muere también su padre, y posteriormente su madre.

A principios de 1885, un Juventino Rosas, ya sólo, tras la muerte de su familia, y recién avecindado en Santa María Cuautepec, ingresa al Conservatorio Nacional de Música y Declamación, Rosas Cadenas rápidamente llamo la atención de los maestros Cornelio Camacho, Maximino Valle y el italiano Eduardo Gabrieli, quienes, comenzaron a pulir, al genio nato que era Juventino. Pero, las dificultades económicas del joven músico, lo obligan a abandonar el conservatorio.

Al abandonar sus estudios, Juventino Rosas, aprovecha su tiempo en Santa María Cuautepec, y allí comienza la historia no del músico, sino ahora del compositor, puesto que, durante meses, Juventino Rosas se dedicó a componer, perfeccionar y presentar valses, polcas, mazurcas, chotises, romanzas, danzas, marchas y danzones, todos ellos, provenientes de su inspiración musical; y, entre los que destacaría una obra musical a tiempo de vals, a la que primeramente nombraría “Junto al Sauz”, posteriormente la renombraría “Junto al Manantial”, pero con los años sería conocida como “Sobre las Olas”, obra magna del compositor santacrucense.

Tras un paso fugaz por el ejército mexicano, y su posterior deserción en 1887, Juventino, decide mudar su residencia a Magdalena Contreras, lugar, donde muchos de los músicos de la época se presentaban, y sitio donde conocería a Doña Calixta Gutiérrez de Alfaro, acaudalada residente de la zona, quien se convertiría en la mecenas del joven compositor y lo relacionaría con las clases altas del país. A inicios de 1888, Juventino Rosas, con apenas 20 años cumplidos, vende los derechos de varias de sus composiciones a la Casa Wagner & Levien (Vagner y Levin), quienes, rápidamente posicionarían la música de Juventino Rosas, como un éxito entre la sociedad mexicana.

La decisión de Juventino Rosas Cadenas, de vender algunas de sus piezas a la casa productora Wagner & Levien, le traerían el reconocimiento, consagración, fama y triunfo musical; pero, al deshacerse de los derechos de sus obras, no recibiría mayores ingresos económico, por lo que, el talentoso compositor aún continuaba en una situación de vida precaria.

A mediados de 1888, la fama comenzaba a sonreírle a Juventino Rosas, y decide componer un hermoso vals, al que nombraría “Carmen” en una respetuosa alusión a Doña Carmen Romero Rubio, esposa del General Porfirio Díaz, este hecho, logró que por orden del propio presidente de la república se le concediera el indulto a Juventino, tras su desacato de haber abandonado el ejército mexicano; acto seguido, Juventino se vuelve noticia nacional, lo que le ayuda a reingresar al Conservatorio Nacional, el cual, al poco tiempo volvería a dejar, ya que, los contratos y propuestas de trabajo empezaron a llegar por decenas. Juventino Rosas, ya no sólo era aquel joven provinciano, músico y compositor, sino ahora también era, el artista.

De 1889 a 1892, Juventino Rosas, recorrería el país, interpretando su música, junto a diversas orquestas, pero no sería sino hasta 1893, cuando él se integra a la orquesta típica mexicana, con la cual, Rosas Cadenas, internacionalizaría sus obras maestras. Tras una exitosa gira por los Estados Unidos de América, que terminaría en la Exposición Universal Colombina de Chicago, donde Juventino Rosas, fue premiado, por su actuación como músico, compositor y ahora director de orquesta; reconocimientos que llevarían a Juventino y a la orquesta típica mexicana a unirse a una compañía de músicos italianos, con los que formarían la Compañía Típica Italo-Mexicana.

Ya con la Compañía Típica Italo-Mexicana, Juventino Rosas emprende una gira que tenía por destino Estados Unidos, Cuba y Europa; gira que lo llevaría a la consagración europea, cuna de los grandes compositores mundiales, el último bastión que le quedaba a Juventino Rosas Cadenas por derrumbar, ser el primer americano en ser ovacionado en los grandes teatros de España, Italia, Francia y Alemania.

Tras su actuación en Tampa Bay, Florida, a principios de 1894, el director musical Juventino Rosas Cadenas y su orquesta la Compañía Típica Italo-Mexicana, emprenden la segunda etapa de su gira, una serie de conciertos por el caribeño país de Cuba, lapsus intermedio antes de partir a Europa; y es así que, un 15 de Enero de 1894, comienza la aventura cubana de Juventino Rosas.

Durante 5 meses, la Compañía Típica Italo-Mexicana y su director de orquesta, abarrotó los mejores teatros y escenarios de Cuba, siendo vitoreados incluso en el afamado teatro Payret, de La Habana, sitio donde acudía el público más conocedor y duro del país caribeño. Estos casi150 días, fueron los más exitosos en la vida del joven compositor, que, a sus 26 años veía por fin fructificar una vida de carencias, tristezas y desencantos.

Pero el destino tenía otros planes para Juventino Rosas, quien, en el trayecto de Santiago a Surgidero de Batabano, cae súbitamente enfermo, enfermedad que le provocaba debilidad y parálisis en gran parte del cuerpo. La Compañía Típica Italo-Mexicana toma la decisión de hospitalizar a su director en una clínica de salud en el pequeño poblado costero, y parte a La Habana, de donde saldría su embarcación con destino a Europa. En un principio, creyeron que solo eran fuertes fiebres las que aquejaban a Juventino y que él se incorporaría a ellos en la capital cubana después de unos días de descanso, donde todos partirían al desafío europeo.

La enfermedad que aquejaba a Juventino Rosas era Mielitis Espinal, una rara enfermedad tropical, que llevaría al compositor a la muerte. Y fue así, que un 9 de Julio de 1894, siendo las cinco de la tarde, el hijo pródigo santacrucense sufre una falla multiple en sus principales órganos vitales, últimas consecuencias de la Mielitis Espinal, y fallece, en aquella pequeña casa de salud, de esa plaza en la costa de Surgidero de Batabano, teniendo el mar como su último recuerdo y las olas como su último compañero, antes de cerrar los ojos.

Fuente: Juventino Rosas Cadenas, Síntesis biográfica/VÍCTOR MANUEL GARCÍA FLORES