16 de Diciembre del 2018

Cultura

Arqueología

Existían tres centros poblacionales prehispánicos en el municipio: al norte, El Naranjillo y El Rinconcillo; al sur, en la planicie. El poblado rural conocido como El Naranjillo, se encuentra aproximadamente a 8 kilómetros de la cabecera municipal. En línea recta, al oriente de lo habitado, se encuentra una elevación conocida como (Cerro del Indio) a unos 800 metros del sitio de referencia. En ese cerro, en su cóspide, existieron dos pirámides revestidas, sus gradas con canteras bien labradas. Como a diez metros debajo de la cima al lado poniente, se encuentra una plataforma pétrea y sobre unas lozas planas bastantes grandes. Frente a este cerro hay otro, el cual fue una verdadera fábrica de armamento, ya que se encontraron muchas flechas terminadas, otras a medio labrar y otras inservibles o defectuosas y montones de lascas de donde hacían dichas flechas.

En El Rinconcillo se encuentran algunos vestigios arqueológicos, pero muy pocos. Nunca se ha determinado con exactitud en donde se encontraba el centro poblacional en la planicie, es decir, en el Bajío. Estas poblaciones fueron fundadas y habitadas, entre el siglo XIII y el XVI, en el período u horizonte postclásico, por los otomíes o ñahñóes. Sus edificaciones tenían clara influencia tolteca.

Patrimonio edificado

Parroquia de la Santa Cruz En 1798 inician los trabajos de construcción del templo principal, la actual parroquia, en pleno centro del pueblo, trabajos que se detuvieron en 1822 y reiniciaron en 1824. En el atrio se encuentra una fuente y el monumento a la Santa Cruz que indica el lugar donde se originó la fundación de la ciudad, está construida en cantera rosa, en un estilo neoclásico y su interior estilo jónico. Los planos originales son atribuidos a Francisco Eduardo Tresguerras, por su estilo, sin estar documentado este hecho.

El 18 de mayo de 1824 es la fecha de la carta dirigida al gobernador del estado de Guanajuato, coronel Pedro Otero, suscrita por el alcalde de Santa Cruz de Comontuoso, Jacinto Ramírez y por el secretario, Francisco Sardaneta; mediante la cual, se solicita apoyo para continuar con las obras de construcción del templo, detenidas desde 1822.

El 27 de junio de 1824 es la fecha de la carta dirigida al gobernador del estado de Guanajuato, Carlos Montes de Oca, suscrita por el alcalde de Santa Cruz de Comontuoso, Jacinto Ramírez; mediante la cual, se informa la reiniciación de los trabajos de la construcción del templo. Los responsables del templo eran los sacerdotes franciscanos fray José Martínez y fray Francisco Orogravejo. Se concluye la construcción en 1842 siendo el párroco, fray José María Vázquez.

Santuario de la Virgen de Guadalupe En 1894, siendo párroco de la villa de Santa Cruz, fray Francisco María Arroyo, inician los trabajos de construcción del Santuario de Guadalupe, en el norte de la villa, que se vieron interrumpidos en la Revolución, continuando los trabajos al concluir la gesta social.

Capilla de San Antonio Desde mediados del siglo XX, al noreste de la ciudad, se edificó una pequeña capilla en honor de San Antonio. En 1995, siendo párroco de la ciudad, fray Jesós Durán, gracias a la cooperación de los santacrucenses, se construyó la actual capilla, más grande y más moderna.

Capilla de la Virgen de la Luz Empezó su devoción cuando se encontró una piedra con la imagen de la Virgen de la Luz, allá por la década de los años 60's en la que hoy es la colonia Villamagisterial, después en los 70's en el club Campestre y después en su actual templo.

Patrimonio Intangible

El Municipio es de una riqueza patrimonial muy notable por la fuerza de sus tradiciones que han perdurado por medio oral desde el siglo XVI, incluyendo su famosa herbolaria, así como las curaciones mágicas, le han dado una sólida identidad cultural que se manifiesta en sus fiestas tradicionales, sus alimentos y golosinas.

Grupos étnicos

Cuando llegaron los españoles al actual territorio mexicano, en 1517, en lo que ahora es Guanajuato, si bien los llamados chichimecas merodeaban por las diferentes regiones del estado, las principales etnias se distribuían de la siguiente manera: en el norte, en las regiones conocidas como la Sierra Gorda y parte de Los Altos, los chichimecas, nombre genérico que se les daba a chimalhuacanos, pames, guamares, copuces, guaxabanes, cazcanes, guachichiles, serranos y jonaces; en el sur, en parte de la región conocida como los Valles Abajeños, al sur del río Lerma, los purépechas o tarascos; y, en el centro, en las regiones de parte de Los Altos, la Sierra Central, el Bajío y parte de los Valles Abajeños, región conocida en ese entonces como Mo-o-ti, palabra otomí que significa (Lugar de metales), los otomíes o ñahñóes. A pesar de que algunos investigadores opinan que, los chichimecas fueron los primeros pobladores en el ahora municipio de Santa Cruz de Juventino Rosas y que, posteriormente llegaron los otomíes; justo es aclarar que, no es de dudarse que grupos chichimecas hayan cruzado por este territorio en los diferentes períodos u horizontes históricos, en busca de mejores condiciones de vida, provenientes del norte, de Aridoamérica, en su paso hacia el altiplano central. Asimismo, bueno es recordar que los mesoamericanos llamaban chichimecas a todas las etnias nómadas que venían de Aridoamérica, en estado bárbaro, incluyendo a los otomíes y que algunos historiadores contemporáneos siguen considerando a los otomíes como chichimecas.

Sin embargo, lo más probable es que, el primer grupo étnico que llegó al lugar que se llamaría Santa Cruz de Comontuoso, actualmente Santa Cruz de Juventino Rosas, en parte de la región conocida como Mo-o-ti, entre la Sierra Central y el Bajío, en Aridoamérica, aunque cercano a la frontera con Mesoamérica, fue el otomí o ñahñó; es difícil precisar la fecha, pero tal hecho tuvo que acontecer en el período u horizonte postclásico, entre los siglos XIII y XVI. Si bien, como se mencionaba, en esta época, y aón en anteriores, diferentes grupos nómadas, entre ellos los chichimecas, es posible que hayan cruzado por territorio santacrucense, en su peregrinar a Mesoamérica, lo cierto es que, los otomíes fueron los primeros en establecerse en el lugar en forma sedentaria.

Los otomíes o ñahñóes, son indígenas que en la actualidad habitan principalmente en el centro de Hidalgo, al noroeste del Estado de México y en pequeñas zonas de Guanajuato, Querétaro, Michoacán, Morelos, Puebla, Tlaxcala y Veracruz. Su lengua forma parte del grupo otomangue. Los otomíes se establecieron en el período u horizonte clásico en el noroeste del valle de México, principalmente en Xaltocán e Ixtapalapa; procedían al parecer de Tula, y es posible que, hayan dominado un territorio mayor al que ocupaban a la llegada de los españoles. Durante el siglo XIII, el imperio de Xaltocán alcanzó su apogeo. Texcoco fue habitada primeramente por otomíes, sus fundadores. Algunos grupos otomíes, se sometieron a un amplio mestizaje en los valles del altiplano central, mientras que otros se establecieron en las entidades señaladas. Los otomíes rechazan que se les adjudique dicho nombre, que significa (Flechadores de pájaros) o (Agresivos), y prefieren llamarse ñahñóes, que quiere decir (Gente de aquí). Sus principales deidades eran: Yoxippa, dios creador y protector; Dahtzu-me y Na-ndoe-hta, madre y padre viejos; Dche-hmuhke, dios del agua y de los sembradíos; Hiadi, dios del sol, dador del fuego y de la vida; Eday, dios del viento, de la fuerza y de la milpa; y, Na-ztzibi, dios del fuego hogareño. En el ahora municipio de Santa Cruz de Juventino Rosas, los otomíes o ñahñóes se establecieron en las mediaciones de El Naranjillo y El Rinconcillo y también en la planicie, en los dos primeros lugares todavía se encuentran restos arqueológicos, pese al saqueo del que han sido objeto. La población indígena es de 155 personas, 0.28% de la población del municipio de los cuales 82 son hombres y 73 mujeres. La principal lengua indígena es la otomí, del grupo otomangue.

Tradiciones y Leyendas

Entre las leyendas se encuentran: (La Llorona), (Chepe Benito), (María Graciana), (El Puente del Conde), (El Padre sin Cabeza), Andrés Delgado (El giro) y (El Chan), El Sherga, La niña que juega con las visitas en la casa de la esquina entre Morelos y 16 de Septiembre, La procesión de los Monjes, El correo de la hacienda de Comontuoso, Los Niños Emparedados, Cruces de los cuatro vientos, Los Nahuales.
El Chan era un espiritu del agua que vivia dentro de los pozos artesanales y si los niños se asomaban al pozo, los jalaba hacia adentro. Por otra parte, el municipio cuenta con una relevante tradición herbolaria y de brujería, que se extiende incluso a la región.